Ser fotógrafo de comunión supone inmortalizar uno de los días más importantes en la vida de un/a niño/niña. Son momentos de nervios, emoción y encuentro con Dios. Las opciones son diversas, fotos de pre-comunión en la que un día se prepara para una sesión de fotos en un lugar bonito, fotografías con la familia, mascotas, etc. Y el día de la celebración en la que se capturan los momentos más especiales de la liturgia y posteriores.