Ser fotógrafo de boda supone inmortalizar uno de los días más importantes en la vida de una pareja. Son momentos de nervios, emoción y mucha felicidad. Mi misión es capturar con mi cámara imágenes que transmitan sentimientos y emociones para hacer recordar las sensaciones del momento vivido. Captar todos esos pequeños detalles que ocurren a lo largo del día, desde las primeras horas de la mañana con los preparativos hasta el final del día. Esa es mi misión.